lunes, 28 de marzo de 2016

El último robo

Hoy fui a un responso. La señora que me cuidó de pequeña perdió a uno de sus tres hijos por un cáncer.
Incluso en aquella triste tesitura me dijo "mi chica, mi chica", me hizo sentir especial y contó anécdotas de mi infancia a los que estábamos alrededor, a su hijo le tocaba bajar a por chupachups para cuando yo despertase... Como una reina me tenían, por eso mi madre confiaba tanto en ella y en sus hijos, que me vigilaban como si fuera a escapar de la cuna ubicada debajo de la tv, "porque la niña 'cabrita' se dormía con el ruido".
Mientras he ido creciendo, ella siempre ha estado cerca, sonriendo con su cara rosadita y sus ojos claros, haciendo notorio cuando me acercaba a donde estaba, que iba a ser más alta que ella y que me conocía "desde que era así" y me había tenido en brazos.
Los padres no tienen que sobrevivir a sus hijos, eso es antinatura y por definición, un robo.
Besos y mordiscos,
Calpurnia Yelps.

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